“Alguna vez un niño”, por el Lic. Javier Lopez

Trabajo realizado en el Seminario “Psicoanálisis con niños”, a cargo de la Lic. M Cristina Fernández Pintos

 

"¿Qué es un niño? podríamos decir que tanto el niño como el adulto son tiempos del sujeto, la respuesta del sujeto al niño del Otro." 1(*)

Escuchamos distintas respuestas y posiciones frente a ese real, el niño, que se presenta no por si mismo, sino que es traído por un otro adulto, que nos evidencia la dependencia al Otro real.

Empiezo a atender a M, que actualmente tiene siete años,  en marzo de 2013 quien llega diagnosticado con trastorno autista acompañado de un cuadro de mutismo con un grado de desorganización compleja,  medicado con risperidona y ácido valproico por el psiquiatra infantil que lo atiende períodicamente . El niño es traído por sus padres, quienes ya traían a la misma institución a su hermano quien es atendido por otro profesional.

 

Los padres, él mecánico y ella ama de casa, solicitan empezar un tratamiento con  el niño, aludiendo, que según pasaba el tiempo, el niño no presentaba mejoría o cambios en cuanto a su estado; hasta el momento el niño había asistido siempre a un CET (centro educativo terapéutico), que tiene una orientación pedagógica, cognitivo conductual. Cuando empezamos el tratamiento con M, éste asistía al CET jornada completa.

Según manifestaban, tanto los padres como la institución, el niño se angustiaba demasiado a medida que transcurría el día, compartía salón con otros niños, pero se aislaba a un lugar del mismo y ahí se quedaba solo sin compartir las actividades con los demás.

"La separación en estos niños de su madre no puede hacerse en un momento cualquiera. Y la duración de esta separación, variable de un niño a otro, nunca debe superar lo que el niño puede soportar realmente. Una separación demasiado prolongada puede hacer desaparecer en el niño toda presencia -en la ausencia- de lo imaginario parental." 2(*)

Luego de nueve meses de tratamiento, de varias entrevistas con los padres y el CET, pudimos llegar a un acuerdo de que M pudiera asistir solo unas horas por la mañana, almorzar y regresar a casa.

De la historia de M, me informa su padre en la primer entrevista que tengo con éste, que su hijo nace cuando ellos toman conocimiento del diagnóstico de su hermano tres años mayor. A pesar de que pregunto acerca del nacimiento de M,  el padre solo se remite a lo ya mencionado, el problema del hermano.

pa: - M tiene un angel aparte.

a: - queres decir un Dios aparte, como comunmente se dice?

pa: - si, nunca se enferma, nunca le pasa nada.

Al momento del nacimiento del niño, según me informa el CET, en una de las entrevistas que tengo con éste, la madre queda internada a raíz de una crisis, quedando el niño al cuidado de la abuela materna, con quien la madre de M tiene una difícil relación.  El padre nunca habló sobre esto en entrevistas.

 

Primera sesión - verano 2013

Al abrir la puerta de entrada al consultorio, M ingresa sin freno alguno, sin registrar que yo estoy ahi presente, ve, pero no mira.

El niño presentaba un corte de pelo extraño, semblante pálido, poco aseado. La ropa grande, le colgaba, por lo cual  su cuerpo  no presentaba una forma definida,  como si se desparramara.

En el consultorio M da vuelta las canastas de juguetes vaciándolas, quedando los juguetes mezclados. M se queda con dos muñecos (muñecos mecánicos que representan a los superhéroes),  los cuales tomo cuando M los deja  en el piso para ir por otros. M quiere recuperar los muñecos que había dejado y yo tomé. Empieza a escarbar entre mis manos para sacármelos, dejo que los tome.

Será la demanda transferencial, en la cual el niño intenta ser alojado?

Ni cortar, ni separar, mi intervención, como analista, consistiría en intentar incluir a M en la riqueza simbólica.

Al finalizar la sesión, se lleva los dos muñecos. Le menciono al padre que recuerde traerlos en el próximo encuentro, lo cual no sucede, se olvida.

El olvido establecido en la responsabilidad de padre, reflejaría lo que éste dijera en la entrevista: M tiene un angel a parte.

Sesión - invierno 2013

M trata de parar sobre el escritorio los muñecos (superhéroes), se caen.

a: - vamos a ver quién podrá sostenerse.

Logra parar a todos, infiero a partir de ésto, algún cambio: M está mas organizado, me mira a los ojos, como en un intento de diálogo, inmediatamente el niño arma una especie de interacción con los muñecos; observo que despliega un encuentro lúdico entre los mismos.

¿Será que M recupera la imagen de si mismo,  a través de mi presencia y permanencia?. Un imaginario que permite anudar un real con lo simbólico.

Es su madre quien vendrá a buscarlo, la hago pasar al consultorio, el niño se enfurece, desparrama cuanto hay a su alrededor, llora y grita, no quiere irse con su mamá

Ma: -fuera de ésto siempre está muy bien

Pienso, si fuera de ésto está muy bien, por qué no quiere irse entonces?

Semanas después, M traerá los muñecos que se había llevado. Emite una palabra:  "no" ; también dice "ti"; será que quiere decir "si" en oposición a no?;   comienza a interesarse en las imágenes de un libro que representa las aventuras de Peter Pan, el niño de nunca jamás. 

M empieza a tener resfríos, bronquitis.

En otras oportunidades, tomará mi mano para que lo ayude a alcanzar algo que el quiere de un estante al que no llega.

Sesión- otoño 2014

Al faltar algunos minutos para finalizar la sesión, invito al padre a pasar al consultorio de quien M reconoce su voz antes de que éste ingrese, me mira y sonríe. El niño avanza a recibirlo.

En una de las últimas entrevistas con el CET, éste manifestaba que el niño sale continuamente del salón, abre las puertas de otros consultorios, puertas de armarios, lo cual los perturba y ellos no entienden por qué; pero para mí, en mi lugar de analista, el niño abre.

Sesión: invierno (año 2014)

Sentados, ambos en el escritorio, enfrentados, M lleva su mano a mi rostro pasándola por mis ojos, nariz, boca, pelo, partes que voy nominando.

Luego imita mis gestos, si abro o cierro mis ojos, mi boca, si llevo mi mano al mentón, si muevo la cabeza para un lado, para el otro, luego yo lo imito a él. Abre sus brazos, yo abro los míos, él viene hacia mi como en un intento de abrazo. Encuentro en la función del analista como lazo transferencial.

La dirección de la cura siempre es en dirección al sujeto, un sujeto que no viene dado, sino que debería crearse a partir de ciertas experiencias.

"Los niños nos enseñan clínicamente, casi en tiempo real, la marca invisible, pero eficaz- función de lo imaginario- que hace diferencia en la constitución del sujeto". 3 (*)

 

Lic. Javier Lopez

 

1(*) Duran Estela - Lacan y los niños - Ed. EFBA (2010)

2 (*) Mannoni M. - Un lugar para vivir -  Ed. Critica- Grupo editorial Grijalbo

3 (*) Donzis Liliana - Niños y Púberes - La dirección de la cura - Ed. Lugar (2013)