Seminario “Psicoanálisis con niños. Constitución subjetiva temprana” - Lic. María Cristina Fernández Pintos

Quisiera en este brevísimo resumen de la cursada, poder destacar los puntos esenciales de la temática.

Parto de la experiencia como analista de niños, y para mí lo más importante en el encuentro con un pedido de tratamiento por los adultos a cargo de un niño; es poder determinar: ¿en qué tiempo de la constitución subjetiva se encuentra ese niño?  Por lo tanto será determinante realizar una escucha pertinente a quien solicita este pedido, para determinar, qué lugar tiene y/o tuvo en la estructura familiar.

En los discursos parentales podremos hallar la riqueza imaginaria de ambos, que será lo que envuelve a su hijo o no, en ese destino incierto.

 

En las horas de juego preliminares, que podremos tener con el niño, “veremos”- “escucharemos”, con qué inconciente cuenta el pequeño, para poder establecer el lazo transferencial.

Luego de todas las entrevistas necesarias, sabremos: ¿con qué cuenta ese niño? Y estableceremos conjuntamente con sus familiares el singular encuadre. El mismo puede ser multidisciplinario, en el cual será necesario tener los informes pertinentes de pediatras, neurólogos, instituciones escolares o juzgados, (por separación de los padres, si fuere necesario), o no.

Llamo “encuentro” a la riqueza de la primera experiencia conjunta de un niño con su madre.  En donde se podrá establecer en ésta, el modo y las características de cómo es “visto” por ella. Sabemos que las cualidades de esa mirada, podrá darle al pequeño sujeto la entrada a su narcisismo.  Riqueza del “Estadio del Espejo”, donde se inscribirá, o no, el ser “alguien” para esa madre.

No siendo lo mismo para cada uno de sus hijos, el sexo, el tiempo en qué y cómo fue gestado quedarán inscriptos, como fracaso o riqueza.

Podremos establecer de este modo, si nuestro trabajo será en los tiempos de las fallas de sentido y nuestro trabajo será entonces, dentro del campo del autismo.

Todo niño al nacer se expresa con llantos gritos o como pedido, que sólo la madre podrá interpretar, aquello que en “su lengua” el pequeño “le dice”.

Él parte de la necesidad y se encuentra con el lenguaje, esperará una sanción, una significación particular de ese otro-Otro, que esté presente, cubriendo la función simbólica de madre o padre. Primer “encuentro” donde espacio y tiempo, será de reconocimiento mutuo.

S. Freud nos enseña que en este primer encuentro como “acción específica “y “proceso necesario habrá entonces una “vivencia de satisfacción”, en donde el niño encontrará una respuesta a sus excitaciones endógenas. Será allí que se realizará el pasaje a la inscripción simbólica del “real ich” como “yo primitivo” al “yo placer purificado” como Lust; donde sólo habrá objetos buenos para el yo y la consecuente aparición del autoerotismo. En cambio en el Unlust, se alojará lo no-bueno, y no se asimilará al principio del placer y quedará constituido el: “yo, no-yo”;   y aquello que se había incorporado desde la acción específica pasa constituir “lo mítico”, el objeto queda como perdido, y comenzará el camino del desprendimiento, separación del pequeño sujeto.

Pero si ese grito-signo, no significa nada para nadie; se repetirá una y otra vez en el vacío, hasta irse apagando. Quedará perdida la relación con el semejante y el niño no quedará alojado en el lugar del Otro; riqueza del lenguaje.

No se constituirán las zonas erógenas y el cuerpo del niño en el autismo quedará sin registro del dolor; pero tampoco se enfermará.

Es aquí que ubico a los niños en el autismo como la a-estructura, siguiendo el concepto de Rosine y Robert Lefort.

No se presencia la “incorporación” en tanto que no hay registro de la primera identificación. No queda inscripta la imagen especular.

Palabras de Donald Winnicot: “Cuando el bebé vuelve la mirada al rostro de la madre generalmente lo que se ve, es a él mismo, y si el rostro materno no responde el bebé deja de mirar. El espejo se convierte en una cosa que se mira pero en la que hay nada que mirar.”

En cambio los niños con fracaso de la inscripción del significante del Nombre del Padre quedarán en la psicosis. Si, estarán en el lenguaje, pero no posicionados en su propio “discurso”.

En las presentaciones psicóticas infantiles, el lugar del Otro tiene la investidura de “completud” no se presencia “la falta”, no se vislumbra la castración (A) y el niño queda adherido así como su objeto.  Se vislumbra que ya hubo fallas en la inscripción del “Fort-da”, y la “ausencia” no pudo ser simbolizada.

La consecuencia será que no se producirá en él, la división significante, y no se presenciará la relación de objeto, porque el niño queda atrapado, él, como objeto del fantasma materno.

El Otro queda personificado y desde ese lugar en el niño se escuchará esa voz, en lo real (R), es la sumatoria de ”(A + a)”, la presencia del “Otro (A)”, su omnipotencia.

En cambio si la demanda es de amor, el pequeño sujeto podrá atravesar sus efectos, atravesando su ausencia y en él se abrirán camino los efectos de “pulsión”.

Se podrá inscribir la figura del Otro no completa o sea, su castración y la falta de un significante, quedando éste (S1), bajo los efectos de la represión, por la presencia de la sustitución metafórica del Nombre de Padre, o sea, efectos de la inscripción Edípìco, dando lugar entonces al (S2).  Quedando el sujeto entre 2 significantes: S1 SUJETO TACHADO (por la represión) S2.

En todo análisis con niños en el lazo transferencial “jugamos”, o no; sabemos que en el autismo no habrá el rico despliegue del registro imaginario, y no habrá, espacio lúdico.

Si partimos de la premisa que para el psiquismo la tarea es anudar significante a pulsión, entonces es con el “jugar en transferencia” que nuestro niño- analizante, podrá atravesar en cada repetición lúdica, la desaparición del objeto.  Incorporación primera de la alternancia significante.

Palabras textuales de S. Freud en su aporte teórico: “No presentaba este niño un precoz desarrollo intelectual; al año y medio apenas si pronunciaba algunas palabras comprensibles, y fuera de ellas disponía de varios sonidos significativos que eran comprendidos por las personas que le rodeaban.”….. “no lloraba nunca cuando su madre le abandonaba por varias horas”…“mostraba tan sólo la perturbadora costumbre de arrojar lejos de sí, … todos aquellos pequeños objetos de que podía apoderarse…...mientras solía producir… un largo sonido o-o-o- que a juicio de su madre no correspondía a una interjección sino que significaba   fuera (fort)… juego inventado por el niño…más tarde…el niño tenía un carrete de madera atado a una cuerdecita… y lo arrojaba…haciéndolo desaparecer.. y lanzaba su significativo o-o-o- … saludando su reaparición con un alegre –aquí-. ..desaparición-reaparición...”El arrojar el objeto de modo que desapareciese o quedase fuera, podía ser la satisfacción de un reprimido impulso vengativo contra la madre por haberse separado del niño y significar el enfado de éste.” (“Más allá del principio del placer”, T III, pág. 2511. L Ballesteros).

Siguiendo éste aporte, el niño podrá ir separándose de esa vivencia penosa de la ausencia, e ir encontrándose con su propia división subjetiva. Tiempo de metáfora e inscripción del “significante NP”.

Y es aquí que nos encontraremos con aquellos niños, que jugando pueden “crear”, y un pedazo de papel arrugado podrá ser una pelota sabiendo que en ese “como si”, se desplegará su mundo imaginario.   Tal creación, puede expresarse cuando está aceptada la “castración simbólica”.

Habrá entonces: juguete real, creación imaginaria y la rica presencia de la “convención simbólica”.

 

A continuación, presentaré los resúmenes de las exposiciones de mis colaboradoras, quienes aportaron parte de la ejemplificación clínica en el seminario.

*Lic. Paula del Rey.

¿Qué lugar?

Este trabajo lleva como título, lo que pensé como dirección de la cura para un niño de 9 años con un diagnóstico de trastorno del desarrollo no especificado.

Intentaré plasmar mi lugar como analista, describiendo mi trabajo con el niño dentro del  lazo transferencial, con el riquísimo aporte como encuentro de  dos    analista-analizante, para que se inaugure en el psiquismo del niño OTRA MIRADA, OTRO LUGAR donde sea él, el protagonista para OTRO en la riqueza del lenguaje.

En nuestro camino lúdico intenté dar cuenta de una apuesta al sujeto, donde el corte, la separación y la diferencia propiciarían otro sentido, al ya establecido por las funciones materna y paterna.  Dándole un nuevo lugar para que este niño sea alguien para alguien.

Este camino fue realizado junto con el deseo de analista que ofició en mí, como guía y que me llevó a la creación singular para este niño en particular, desde el inicio, de nuestro trabajo.   

*Lic. Liliana Gallo.

El trabajo con niños y jóvenes autistas en instituciones, nos conduce a diversos y renovados interrogantes. Uno de ellos está en relación a los modos de sostener la práctica psicoanalítica en el acontecer diario, en lo cotidiano de la vida de niños y jóvenes para quienes pareciera a veces que “todo fuese invisible”.

Desde esas coordenadas fue pensada la presentación del recorte clínico de T: ¿preso o muerto?, ¿o qué? Fue diagnosticado autista a los 4 años de edad, tiempo después ingresa a un centro terapéutico.  Su padre lo define como un chico “desligado” ya que no va cuando alguien lo llama.  Su madre se refiere a él como quien hubiera sido llamado de otro modo si no fuera por la obediencia a su propio padre.

El trabajo consistió inicialmente en ofrecer y construir espacios que hagan costa a su inmersión en lo real, también para que lo amenazante de la presencia de otros, sea soportado sin el costo de una llana ausencia. Alternancia de estar o no, tomar y dejar, extraer y dar, fueron haciendo surcos en la nada en la que parecía resguardarse. Fue con la presencia deseante a la espera de que su voz surgiera entre los zumbidos vocales que emitía.

* Lic. Soledad Sánchez.

¿“Ser o no ser….para quién?”

M. es una niñita de casi 4 años, quien es traída por los padres al consultorio.

Desde el discurso parental, la niña presentaba problemas en la alimentación.  Lo cual ya me llevó a la investigación de los conceptos sobre lo oral boca como conceptos ligados a esa zona erógena en déficit.

Desde mi escucha, había algo en la voz de la niña que era como extraña, no era la de una niña a esa edad. Era como emitida desde lo profundo de su cuerpo, gutural y muy gruesa.

A partir de un despliegue lúdico en transferencia, comenzamos nuestro trabajo, la riqueza del “jugar”.

De este modo fui intentando transformar sus caprichosos e insistentes pedidos en una demanda, la que sostendría en mi capacidad de alojarla bajo el concepto: “deseo de analista”. Fue irinstalando el camino de la niña en un “ser alguien para alguien”.

Las transformaciones de su voz y sus juegos, me sorprendían día a día. Jugábamos a las escondidas, a las atrapadas, al “está-no está”, en ella se iba inaugurando un nuevo modo de estar, el tiempo y el espacio YA ESTABAN EN ELLA. En su constitución subjetiva podía presenciarse la riqueza de la alternancia del “Fort.da.

Pasó algún tiempo hasta jugar “al cumpleaños”.  Y en esta celebración quedó en evidencia su rico despliegue imaginario, mostrando la riqueza del aporte simbólico, dado que como convención estaba presente.

Hoy la apuesta continúa, seguir avanzando, en el camino de a dos, descubriéndola cada vez.   Construir en sus padres, en sus funciones un lugar para ella.

* Lic. Clarisa Martínez.

“El niño con problemas de conducta: desatención, impulsividad, hiperactividad”

A es un niño de 6 años que asiste a 1º. Es derivado a consulta por el equipo de orientación escolar de su escuela. Según refieren sus padres, es “terrible”, muy inquieto, tiene días buenos y días malos, tanto en su casa como en la escuela. En la clase se muestra inquieto y ha comenzado a molestar y pegar a sus compañeros.

En sesión, el niño arma una escena lúdica en la cual juega al “tren loco”, que no para de dar vueltas y choca contra la pared; esta escena que se desarrolla en transferencia me invita a intervenir de la siguiente manera: -¿“Será que a este tren, le pasa que no tiene un lugar de dónde salir y otro al qué llegar? A partir de allí, el niño puede comenzar a ubicar lugares en un trayecto: un semáforo, una trampa en el camino, una alarma que anuncia un incendio. Comienza a armar un recorrido en el que van pasando cosas.

Considero que el jugar, dibujar en transferencia con el analista, da la posibilidad, en un niño de hacer metáfora y si la hay, habrá sustitución, o sea operación del NP.

Por lo tanto el análisis con niños brinda la posibilidad de intervención de un analista allí donde aparece,  se vislumbra,  lo fallido en los tiempos de constitución subjetiva, dando lugar al armado de un camino de salida como sujeto de deseo.

*Lic. Gabriela Ribón.

“Entre el mandato y el jugar, la intervención del analista en transferencia”.

L. tiene 7 años, cursa el 2º de la escuela. Vive con su papá su mamá y su hermana de 3 años.

1ra entrevista con padres:

Mamá: “- Tuvo un tratamiento anterior porque me costó sacarle los pañales. Lo logró pero comenzó con un aleteo de sus manos el que se aún continúa. Nosotros llamamos a ese movimiento: Viru-viru. Es como que se mete para adentro.”

En una sesión pongo sobre el escritorio una caja con autos, soldados y muñecos; saca algunas cosas y encuentra una ambulancia con la que recorre el escritorio, sorteando los otros juguetes al grito de: ¡“Viru-viru!!!

L: “El camión de bomberos”.

A: “¿- A dónde va?

L: “No tengo idea, Va a la fábrica de cerveza. El camión cruzó el puente y se fue a una nave espacial que se lo llevó.”

A: -“¿A quién se llevó?”

L: - “Al Viru-viru”

Más adelante aparece el malentendido y el humor.

L:” ¿-Vos sabés como se dice hermana en algún idioma? Sor, me lo, enseñó mi abuela. ¿Y sor-ete? Hermana-ete, sorete”

Ambos nos reímos. Fue el comienzo sin la presencia de aquel movimiento que lo aislaba. Continuamos jugando con binoculares. Entiendo que desde su mirada puede ver de manera diferente su realidad. Grande, chico, lejos, cerca. Todo en su justa y real medida sin mandatos que ocultarían la realidad del niño.

BIBLIOGRAFÍA:

S. Freud: “Proyecto de una psicología para neurólogos” 1895 Cap. 11 “La vivencia de satisfacción”. 

Nueva Visión.T1

“     “    “: “Introducción al narcisismo” 1914 N.V. T1.                

J. Lacan: Seminario Nº 5 Las formaciones del inconciente.1957-1958. Ed. Paidós. ”Los tres tiempos Del Edipo.

J. Lacan: Seminario N 11 “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis” 1964. Paidós “La                           transferencia y la pulsión” Cap. XVI “El sujeto y el otro: la alienación” Cap. XVII “El sujeto y el otro: la afanisis”.

J. Lacan: Seminario N 14: “La lógica del fantasma 1966-1967.

D. García Reinoso: “Juego, creación ilusión”.

R.R. Lefort:” El nacimiento del Otro” Paidós. 1980